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Usted es original para todo.
Si, de alguna forma digamos que si.
Me han comentado algunos DJ que cuando escuchan su música se
preguntan en primera instancia: “¿Pero esto que es?”
Si, cuando estoy actuando es muy común que alguien se me acerque
a cabina para interesarse por el estilo. Siempre me preguntan para
definirme. Yo tengo dos proyectos, uno más comprometido con
el dance que sería Luciano y otro más suave y con temas
más cortos y para escuchar con influencia de la música
latina y con bastante melodía con Lucien-N-Luciano. La segunda
opción, obviamente, construye un espacio más personal
y más popular.
Las estructuras de su álbum “Blind behaviour”
(Peacefrog) se acercan al pop.
Si, vuelvo a las raíces del músico compositor. Todo
se desarrolla con más velocidad y en un formato de tres minutos.
Reivindico la figura del músico de verdad, del que toca el
bajo o la guitarra.
Lo raro es que lo haya editado en Peacefrog.
Justo cuando acabé de compilar las canciones producidas durante
los últimos tres años recibí un mail del sello
y al día siguiente ya tenía a los mensajeros en casa
para recoger el disco. En tres días se formalizó la
propuesta que yo acepté porque buscaba alguien que trabajara
tan rápido como ellos. Además, todas sus propuestas
musicales me fascinan. Es cierto que existía la posibilidad
de editarlo en Mental Groove, pero en ese momento pensé que
no era el sitio adecuado para “Blind behaviour” porque
estaba centrado en una cosa bastante parecida al electroclash y opté
por un sello extranjero de renombre como plataforma de lanzamiento.
Me gusta Peacefrog porque se han ido abriendo en los últimos
años. Ya verás el álbum que están a punto
de sacar con Pepe Bradock. Alucinante. Está bueno que se abran.
Lo orgánico está muy presente en su obra tal y como
ya dejó claro en “Live at Weetamix” publicado en
Max E., el sello de Brinkmann.
Si, ese es un directo de club. Recuerdo que empecé suave aquella
actuación, pero al poco me di cuenta que uno no puede ser tan
egoísta de poner la música que a uno mismo le gusta
importándole una “huevada” si al resto del público
le llega o no. Ese directo es un compromiso con mi música más
personal y la música de baile.
Se parece mucho a su live en el Sónar de día de hace
dos años.
Si, tengo una estructura ya preparada para componer encima. Es muy
complicado empezar a construir algo desde cero cuando estás
en el escenario. Además es demasiado arriesgado, debes tener
un esqueleto a partir del cual dar forma a la composición por
eso hay tramos del CD que te deben recordar a la actuación
a la que te refieres.
Además su música encaja como un guante en la atmósfera
de día.
Si, para mí el verdadero Sónar es el de día.
Además la gente está más receptiva a la música
durante el día.
Curioso que todo este mercado se haya estructurado en torno a la noche
cuando se valora mejor durante el día.
Pero hay cosas que cambian. Los afterhours en Berlín, por ejemplo,
se están poniendo guapos para recibir a gente que se levanta
expresamente para asistir a una sesión de día que acaba
a las doce de la noche. Está bien festejar en otro contexto
al margen del puramente nocturno.
Es un tópico hablar de la comunidad chilena en centroeuropa…
Si, la mayor parte de la gente que huyó de la dictadura chilena
era la más creativa. Gente que tenía carácter
y ciertos ideales decidieron marchar al extranjero, de ahí
que un montón de chilenos músicos y productores se hayan
encontrado por toda Europa. Siempre que hay un chileno en alguna de
las fiestas donde toco me viene a saludar.
…haciendo una música muy personal pero que se reconoce
en ciertos aspectos como propia de esa colectividad.
Si, se debe a que todos estamos influenciados por la música
sudamericana, ya sea la venezolana, la brasileña, la colombiana…
La cultura musical está muy presente en todo el continente
y es algo de lo que es imposible escapar. Además, yo creo que
la música popular se debe cuidar porque siempre es buena. El
pop puede fallar, a veces, pero la música folclórica
y con raíces no lo hará nunca.
Hace menos de un mes estuve en Trinidad y me quedé alucinado
con la música de las steelbands y su abanico de posibilidades
con unos cuantos bidones de petróleo…
Tengo un amigo francés que viaja a Trinidad cada año
desde hace quince. Trabaja para la Virgin y ha reunido a los veteranos
de todas aquellas bandas para grabar un disco como hizo Ry Cooder
con Buena Vista Social Club. En cuanto lo conocí me hizo escuchar
la maqueta y me morí de gusto.
De Sudamérica se va a Suiza donde encontrará paz pero
no demasiada “guerra”…
Hice muchas cosas en Chile, pero llegó un minuto en el que
la música empezó a pudrirse. La cultura musical electrónica
en Chile estuvo superbuena de 1993 a 1999. Después vinieron
algunos DJ argentinos e italianos que empezaron a pinchar trance.
Las discotecas empezaron a programar trance porque es una música
inmediata que gusta a la primera a los chicos que no están
acostumbrados a escuchar electrónica. Como mi padre es suizo
aproveché el pasaporte para ver que onda por allí y
de momento ahí sigo muy feliz. Me costó integrarme al
país porque en cierta forma te desespera esa impresión
de que nunca pasa nada porque el marco legal es muy estricto. Pero
como en todos lados existe un pequeño caos de gente entretenida
que te lo hace pasar bien.
Imagino que editar en Transmat también tuvo que ilusionarle
mucho.
Además fue la primera publicación que me surgió
nada más pisar Europa. La verdad es que ya conocía a
Derrick May de haberlo traído a alguna fiesta en Chile. En
Transmat son un poco lentos porque desprecian posicionarse como un
sello de vanguardia. Como saben que tienen mucha importancia dentro
de la música no se preocupan de sacar un disco cada tanto.
Igual editan tres discos en tres meses y después están
un año sin presentar nada nuevo. Si todo va bien, lo próximo
que saquen al mercado sea un E.P. producido por mí y titulado
“Verité”.
Retomando “Blind behaviour”, alguna crítica que
he leído por ahí habla de Manu Chao como una de sus
influencias más importantes.
Si, me encanta su música. Encuentro alucinante salir de ese
concepto de que el batería tiene que llevar la percusión.
Lo borra de la producción y de repente pone un ruidito que
sigue el compás a la perfección hasta que construye
una estructura armónica totalmente diferente a lo que te esperabas.
A mi es lo que me gusta hacer. Lo de Manu Chao no es música
comercial, se trata, una vez más, de música popular.
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