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Antes me comentaba que no compraba demasiados discos.
No, mi maleta se nutre sobretodo de material de gente con la que estoy
muy unida. Por un lado te aseguras material ciertamente exclusivo,
pero sobretodo me decanto por esta opción porque es mucho más
fácil moldear un sonido propio que además te resulta
cercano. Es algo así como crear sinergia con los que te rodean
y que además entienden mucho mejor el concepto que hay detrás
de la música que propagas. No es algo planificado, es que sale
así de manera natural después de muchos años
de intercambiar música. Ahora estoy bastante cómodo
estructurando mis sesiones a partir de lo que intercambio.
Entonces entre sus allegados y usted mismo establecen una especie
de sinergia para promover, ¿qué tipo de música?
Pues el minimal como término genérico, aunque últimamente,
yo mismo estoy más preocupado por dotar a mi música
de una naturaleza más orgánica y más funky, después
de algunos años de darle vueltas a un tipo de techno muy conceptual.
Todo movimiento empieza por sentar las bases lo que conlleva a encerrarse
en si mismo, desde hace algún tiempo creo que esto está
cambiando.
¿Qué ha hecho que esa manera de concebir música
se abra y que incluso tome aspectos menos fríos o más
orgánicos?
Es una evolución lógica que ahora está dando
un nuevo tipo de minimal o de manera de acercarse a él. De
todas maneras el minimal nace de diferentes fusiones, toma elementos
del techno, del funk e incluso algunos del dub. Hasta entonces cada
estilo se nutría de elementos propios que con el minimal eclosionan
en otra cosa. En realidad, el minimal no es un estilo, es una idea,
un proceso que crea algo estético. Se da en la música
pero también en muchas otras disciplinas. Al trabajar con pocos
elementos se presta a ese tipo de fusiones.
Todo su trabajo se forja a través de tres bases que usted mismo
apunta en su web: las partículas elementales o clicks que pueden
ser incluso errores forzados, el ritmo del techno y la estructura.
Y es en esta última donde se concentran más esfuerzos
en torno a la experimentación.
Más que innovar, a la arquitectura de los temas se le están
añadiendo esos elementos orgánicos que te comentaba
antes. El concepto Klitekture siempre quedará ahí pero
siempre mirará a la música y lo que haga falta para
enriquecerla. A todos nos pasa. Empezamos con un rollo muy conceptual
y luego uno se va abriendo. A medida que uno va haciéndose
mayor se pasa de pensar en términos de productor delante de
una máquina a pensar en los mismos términos en los que
lo haría un músico. Yo de todas maneras acabé
solfeo y después hice ocho años de piano y mi proceso
artístico tampoco ha sido demasiado así.
Después estuvo viajando por Europa –Inglaterra e Irlanda-
y EE.UU. donde conoció a un tal Andrew Clyne.
Fue un amigo que conocí en L.A. con el que después estuve
viviendo siete años y fue la persona que me dio la oportunidad
de editar en un sello, Homeless Records. Ha sido el productor con
el que he trabajado más estrechamente. A partir de ahí
me introduje en la escena underground americana –hardtechno
que es lo que pinchaba por entonces- y empecé a colaborar con
el colectivo de Boston, N.E.A.U. Y digo underground con conocimiento
de causa porque las fiestas que montaban siempre acababan de manera
especial. Se encargaban de la organización unos chicos que
no tendrían más de 16 años que, por lo general,
traficaban con algo. Pero tampoco te pienses que abundaban demasiado
las drogas, en ese sentido se vivía la música con muchas
ansias entre el público, las naturales por escuchar nuevos
sonidos. Era interesante todo aquello, las echo de menos. Si, porque
independientemente de los productores o de la policía que casi
siempre hacía acto de presencia, el ambiente en la pista era
brutal. Ambiente intenso y con ganas de escuchar nuevas músicas.
Entre los productores con los que cuenta para montar Klitekture se
encuentra un desconocido Pep Gaya del que usted puede decir muchas
cosas.
Es un chico de Lleida que ha empezado a interesarse por la música
electrónica cerca de los treinta. Su primera promo me llegó
cuando llevaba seis meses trabajando en este tipo de música,
sin ordenadores, con uno sampler y un sintetizador. Decidí
publicarlo porque además tiene un talento muy importante como
demostró en San Sebastián donde lo llevé a realizar
un directo sólo dos semanas después de comprarse el
ordenador. Nunca antes había trabajado con un ordenador y cuando
se lo comentaba al público que me vino a felicitar por su live
no se lo creía. Ni siquiera los artistas que le acompañaban.
Había pinchado, eso si, en Florida y en el festival que organiza
en Monegros.
Y Tomas Jirku y el sueco Andreas Tilliander (Lowfour) se han quedado
ya en el sello después de grabar con usted un gran disco, “Epitome
Vol 1.” (Klitekture) [No se pierdan tampoco en el mismo 12”
el track “Taylor” de nuestro entrevistado con su a.k.a.
L.O.D.].
Tilliander es la persona que está masterizando nuestros trabajos
aunque también contamos con la colaboración del Dj y
productor Eduardo de la Calle que ha abierto una empresa de masterización.
Son dos estilos totalmente diferentes, el primero realiza su trabajo
con ordenador y Eduardo que se decanta por un trabajo analógico,
y me interesa, igual no para Klitekture, pero si que me gusta tenerlo
cerca para trabajos más encarados a la pista de cara al futuro.
Y de Jirku espero tener un E.P. en breve porque considero que es un
productor que por méritos propios merece ser estrecho colaborador.
Para nosotros sería un honor.
Y que me puede explicar de su netlabel, Sinergy-Networks.
Se trata de ir más allá de la interacción profesional,
de experimentar y mezclar estilos si hace falta. Probablemente a partir
de la referencia 20 –ahora estamos sacando dos referencias al
mes- editaremos sólo una mensual que mimaremos mucho más
y plancharemos en Cd. Muchos mails nos solicitan ese soporte porque
el MP3 no permite la reproducción de ciertas frecuencias que
son vitales para nuestra música. Las anteriores a la veinte
se remasterizarán y también se venderán en CD
con su artwork y todo claro. Queremos que se valore el trabajo final
tanto como la experimentación en nuestra música. El
MP3 se debe utilizar para promocionar la música pero nunca
para formar una discoteca personal.
Pese a que lleva un tiempo viviendo en Barcelona sigue teniendo mucha
relación con las islas Canarias a la que visita en innumerables
ocasiones para actuar.
En Las Palmas hay un interés y un movimiento importante en
comparación con otras zonas de la península. Existe
un colectivo llamado Mascero que además de ser muy serio están
trayendo a productores contrastados a nivel internacional como Sutekh.
En cambio en el Festival Magma celebrado en Tenerife este último
puente de la Purísima las previsiones no se han cumplido.
En Tenerife pasa todo lo contrario porque allí se lleva el
house comercial y montar un festival a base de nombres internacionales
que en Tenerife no se conocen es algo demasiado pretencioso que además
no funciona. Primero tienes que crear el background para poder llevar
después los nombres. Es más un festival de line up que
apetece a los programadores que organizan en cualquier otro lugar
de España y revienta. Yo a Tenerife he ido a pinchar con Tilliander
en el festival que monta el colectivo Croma. Era un festival con un
trabajo anterior que llegó a reunir a mil y algo personas ofreciendo
una música muy digna.
¿Tiene alguna noticia más que darme?
Pues si, estoy acabando de perfilar un tercer sello que se va a llamar
Calima, que es ese aire caliente típico de las islas, y que
se va a encargar de ritmos más cálidos, más funky
y de pista con artistas de Sinergy-Networks y de algún invitado
especial como Hakan Libdo. Será un proyecto más vendible
también, porque entiendo que ya es hora de ganar algo de dinero.
Una cosa es que mi música sea más alegre y más
caliente y otra que vaya a ser más comercial.
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