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Creo que aunque típico es obligado empezar por su background.
En 1994 fui residente a los 17 años en un bar que se llamaba
Obbe en Épila, por entonces se ponía heavy así
que ya te puedes imaginar el público que me podía encontrar.
El dueño quería darle otro enfoque musical al local
y decidió contar conmigo. Empecé muy fuerte, con trance
tipo Sven Väth y esas cosas. Tal vez demasiado fuerte porque
en seguida me tuve que pasar a una música más comercial.
Poco a poco fui “reeducando” a la gente y cuando acabé
de allí el material de Laurent Garnier, por ejemplo, era habitual
en mis sesiones. Esta residencia la combinaba con un after, Nabab,
de sábado por la mañana en la que si me pude explayar
con el trance. Ahora suelo pinchar en el Marlex de Tudela o en el
Vital de Tarazona, cuando me llama el colectivo Butronikland, también
pincho algunas veces en el club Zoreks y este año estuve en
el festival Periferias. Voy pinchando en función de los garitos
que me van llamando y que quieren mostrar algo bueno. No me apetece
tener una residencia semanal porque no me motiva estar en un sitio
fijo. Además, la mentalidad empresarial de por aquí
se ha cerrado al progresivo y la makina.
Hábleme de su proyecto Dance Club Project.
Sería el marco de un grupo de actividades concebidas con espíritu
didáctico. Montábamos primero unas charlas con algún
periodista como Lluis Lles o Julio Ángel Cuenca, seguidamente
teníamos otra charla con alguien relacionado con la música
folklórica. Por ejemplo, trajimos a una de las personas que
sabe tocar el “chicotén”, que es un instrumento
típico de la zona de Huesca. Ya después por la noche
en un local que se llamaba A-zzero esra el momento del baile y me
llevé la caja de ritmos para tocar con él. También
traíamos Dj’s más al uso como Leandro Gámez,.
La última fiesta de DCP de aquella época la montamos
en julio de 2001. También he llegado a pinchar acompañando
al “diggeriddo”. He pinchado con los instrumentos más
diversos que te puedas imaginar.
No son muchos los casos de Dj’s reconocidos que se atrevan con
ese tipo de instrumentaciones.
Para mi es una sensación superchula. Yo estudié dos
años de piano y hasta cierto punto de puedo codear con ciertos
músicos. Digo hasta cierto punto porque no me considero una
persona que pueda tocar con un grupo. Quedaba con los músicos
la tarde antes para preparar algunos acordes para ver que bases podía
meter. También hice música para el proyecto Noah Red
y su compañía de danza. Yo podía meter una base
electro y tú imagínate lo que podía llegar a
hacer un músico con un instrumento clásico encima de
unas bases. Me encanta, por ejemplo, el toque ácido del diggeridoo.
Lo puedes meter muy bien con el techno o con una atmósfera
muy dub. Por aquel entonces participaba en las actividades de la DCP
un señor que se llama Javier Aparicio pero trabaja bajo el
alias Plastic Fantastic Pipes, es profesor de música pero hace
instrumentos con lo que menos te esperes. Una vez que no pudo venir
nuestro diggeridoo se inventó uno con varias pajitas de las
del bar. Una cosa de no creerse. Con un globo y un bolígrafo
se sacó una gaita. Todo aquello sucedía en el 99 y aún
así la electrónica se muestra recelosa a mezclarse con
este tipo de instrumentos.
También ha musicado un corto.
Hice una pieza de piano para un corto de Antonio Valdovín y
Ana Esteban. Me trajeron en agosto del año pasado una pieza
visual de mucha alma y decidí ponerme al teclado. Si hay suerte
para primeros de marzo estará colgado en mi web que ahora está
en obras, www.carloshollers.com. Lo presentamos en el festival de
cortos SCIFE de mi pueblo, Fuentes de Ebro.
Antes me comentaba que seguía aprendiendo de la música
y acercándose a nuevos sonidos pero sigue arrastrando algunos
más antiguos como la E.B.M.
Lleva unos años en franco ascenso, pero en realidad la E.B.M.
no ha desaparecido nunca. Siempre me gusta poner temas remember en
mis sesiones. Pero temas que realmente viví en su día.
Cuando empecé a escuchar electrónica tenía 14
años y me gustaban los clásicos como Nitzer Ebb o la
música punky que se llevaba entonces.
¿Es ecléctico por sesiones o le gusta barajar de todo
en una misma?
Depende de la plaza en la que toree. A mi me gusta todo, puedo poner
desde lo último de Diego en Kanzleramt a las tres últimas
referencias de Tresor o material de The Advent. Cuando me decanto
por el techno lo hago por Tresor o por gente como Bandulu. Otro proyecto
que me marcó mucho fue H-Foundation, aunque ahora ya no sigan
juntos. En otra onda más relajada, me gusta también
mucho Richard Davis, creo que tiene mucho soul en su trabajo.
Eso, hábleme de los nuevos sonidos que le estén llamando
más la atención.
Me parece que en Alemania se están haciendo cosas muy interesantes.
Me gusta Swayzak y Michael Mayer.
Se ha enganchado ya a la movida Border Community?
Uy… ¡James Holden! También, también…
No había caído en ese.
Y Nathan Fake vaya monstruo.
A ese ya no lo conozco.
Apúntese este entonces: “The sky was pink”.
Sabes que pasa, que no me gusta engancharme a sellos. Me gusta escuchar
cuantos más mejor y a veces no tengo demasiada profundidad
en según que sellos porque no todo me gusta. Me engancho a
estilos pero no a sellos. A Mathew Jonson también lo conocerás…
Ese tío es bestial todo lo que ha sacado en “Itiswhatitis
Recordings”. Tiene la cruz marcada porque todo lo que sale me
lo pillo. Es verdad que se ha quedado muy en la línea suya
y ya no sorprende pero los primeros son obligados en mis sesiones
de minimal.
¿Y las plazas mañas que tal están?
A mi me gusta hablar más de provincias, porque en Zaragoza
la cosa está muy mal. A mi trabajo no me falta pero de Zaragoza
apenas me llaman. Mucha gente se va a Florida 135, es cierto, pero
tampoco los empresarios toman riesgos. Bueno, ya que corre el rumor
por internet te puedo decir que me han llamado para trabajar de residente
en un club que se va abrir una vez al mes en Zaragoza y se habla que
van a traer a Óscar Mulero y a Reeko. Los nombres los sé
por la web.
Me temo que la misma web que le está entrevistando ahora mismo.
(Risas) Si, bueno de momento van a probar con un día al mes,
después dependerá si al empresario le salen los números
o no. Si gana más que con el progresivo seguro que seguirá
el proyecto. En general, por la zona hay tres o cuatro bares de los
pequeños que son los pueden arriesgar y poca cosa más.
Entre las múltiples actividades que ha emprendido me decía
antes que también ha hecho radio.
Estuve trabajando en Radio Monegros allá por el 97 en un programa
que se llamaba “Club X” y que poníamos Chemical
Brothers, Propellerheads…
Yo también tenía uno de house y acabamos poniendo más
breaks que house.
Hombre, cuando yo estaba en la radio, por aquel entonces de house
estaban en un momento espléndido Mateo & Matos, que era
más deep house. Sellos como Glasgow Underground...
El primer disco que me pasó una tienda de Barcelona que me
esponsorizaba el “disco de la semana” en la radio fue
de Mateo & Matos...
Eran buenísimos en aquellos años. El sello Pagan también
me gustaba mucho en términos de house.
Ya no se hace tech-house como el de Pagan.
Si hombre, Richard Davis o Michael Mayer son el presente del tech-house.
¿Ha escuchado el “Fabric 13” de Michael Mayer?
Si, pero es mejor su “Immer” en Kompat de hace tres años.
Con ese mix conocí a Michael Mayer y ya por entonces pensé;
“Como siga así, me va a matar este tío!”.
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