Sascha Funke

Sascha Funke

Publicada el 29 Mayo 2017 por Javi López

Con el tiempo, todo cambia. Hace diez años podías ver a Sascha Funke pinchar a pecho descubierto en el Festival de Benicàssim totalmente entregado a un sonido, el que edificó en BPitch, noctámbulo y alucinado. Ahora es padre de familia, pincha lo justo, toca con su mujer en su proyecto Saschienne y su música se ha alejado de las luces de neón para abrazar formas más libres, con incursiones en el Krautrock, la new wave o el post punk. Después de un tiempo alejado de los focos, vuelve a reivindicarse con un álbum en el sello japonés Endless Flight con el que inicia un nuevo capítulo en su carrera.

Has editado un álbum que no suena a ti. Y no lo digo como algo malo.


Muchos amigos se han sorprendido porque el disco es diferente a mis trabajos anteriores. Pero lo han recibido muy bien, es una continuación natural.


No es un disco estrictamente enfocado a la pista de baile.


Aunque no significa que haya abandonado ese hábitat. Antes de editar Lotos Land, saqué dos singles de baile para Turbo y Multi Culti, pero en el álbum tenía claro que quería explorar otros sonidos.


Has estado ocho años sin editar un LP, pero este te ha salido en tiempo récord.


Este disco lo comencé a producir a principios de 2016 e hice 8 o 9 temas en dos meses. Saqué un montón de ideas en poco tiempo, las fui archivando en mi cabeza y fue muy fácil desarrollar el esqueleto del disco. Todo vino rápido y fluido.


Tanto el nombre del disco como la portada están inspirados en el poema The Lotos Eaters (1833) de Alfred Tennyson ¿Por qué?


Encajaban bien con el concepto y la historia del trabajo. Sin embargo, el libro que realmente me influenció a la hora de proyectar este disco fue Imperium, del autor alemán Christian Kracht.


¿De qué va?


Es un libro de principios del siglo XX y narra la historia de un hombre que se marcha a Australia para montar una plantación de cocos cerca del mar. Un hombre que deja su hogar para embarcarse en una nueva aventura.


Y...


En aquellos tiempos el imperio colonial alemán controlaba colonias en África, Asia y Oceanía (las perdió en 1919, tras las Primera Guerra Mundial), y el protagonista de la novela decide dejar su tierra natal e ir a explorar mundo. Se pierde y se mezcla con la naturaleza, y su mente y percepción de la vida cambian drásticamente. Todo esto es un símil que describe muy bien lo que estaba intentando hacer en el estudio.


Comenzar de nuevo...


Cuando dejé Bpitch y empecé mi proyecto Saschienne (junto a su mujer Julienne Dessagne), rompí con mi sonido anterior. Comencé a hacer música de otra manera. Hubo un momento en el que me aburrí de mi propio sonido, y Saschienne fue una válvula de escape para probar cosas nuevas. Era el momento de cambiar.


El cambio ha pasado por trabajar más con sintetizadores.


Antes siempre trabajaba con samples en el ordenador, y no tenía mucho equipo en mi estudio. Luego empecé a coleccionar máquinas y me di cuenta lo fácil que me resultaba capturar las emociones a través de ellas, la inspiración venía más rápido. Durante los últimos años he ido coleccionando material y trabajando de una manera más orgánica.


¿Te has vuelto un freak de los sintetizadores?


Me gustan, pero no soy ningún obseso. La industria actual produce mucho equipamiento de calidad y no hace falta dejarse una pasta en un sintetizador vintage, hay herramientas nuevas y buenas que te permiten construir cosas interesantes y replicar el sonido de otras épocas. En este disco he utilizado un Korg Arp Odyssey, el Dave Smith Prophet 8, un Moog Voyager y un órgano Solina de los 70, entre otros.


"Lotos Island" es un álbum multidimensional, el que aparecen rastros de disco, electro, Krautrock e incluso formas propias del post-punk. ¿Fue intencionado apuntar en tantas direcciones?


Cuando estuve haciendo el disco prácticamente no escuché nada de música, pero los dos años anteriores descubrí, y me estuve empapando, del sonido Kraut, y esa influencia creo que ha quedado bastante patente en el trabajo. Todo ello sumado a mi gusto por la música de guitarras inglesa… Siempre me ha gustado el pop y el rock, pero nunca canalicé su influencia en mis anteriores trabajos.


¿Vas a hacer directos?


No, sigo prefiriendo pinchar. Me gusta, y creo que me expreso bien de este modo como artista. Ya me enfrento al formato live con Saschienne y lo disfruto mucho. Creo que para realizar un directo de electrónica siempre es mejor ser dos personas o más en el escenario para poder defender bien la propuesta.


Con Saschienne editasteis vuestro álbum de debut en 2012 vía Kompakt y luego vinieron un par de EP's. ¿Qué planes tenéis ahora con el proyecto?


Estamos trabajando en nuevo material y acabaremos un nuevo álbum pronto. Ahora cada uno de nosotros hemos estado ocupados trabajando en nuestras carreras en solitario, Julienne ha estado volcada en su proyecto Fantastic Twins en Hippie Dance, ambos hemos hecho remixes para otros artistas… Y además tenemos un hijo pequeño, así que vamos muy liados. ¡Tenemos siete horas al día para hacer un montón de cosas mientras el niño está en la guardería!


Has desarrollado tu carrera y tu vida en Berlín ¿Qué percepción tienes ahora de la capital germana?


Berlín sigue siendo un espacio ideal para comenzar algo y para encontrar buenas fiestas. Es una ciudad que está en continúa transformación, siempre llega gente nueva, hay otros artistas que se quedan dos o tres años y luego se mudan a otro lugar… Toda esa confluencia de personas hace que la ciudad se nutra constantemente de nuevas ideas y proyectos. Ahora ya no salgo tanto como antaño, ya soy padre de familia y no me conozco cada uno de los cien clubs que hay en la ciudad, pero creo que sigue siendo un lugar interesante, sobre todo porque ahora hay un escena de sellos muy potente.


¿No hechas de menos los 90's, aquellos tiempos de Walfisch y E-Werk, las fiestas clandestinas…?


Fue una etapa muy especial, para mi y para mucha gente. Los años posteriores a la caída del muro, casi todo se reducía a la escena alemana, venían muy pocos artistas extranjeros y se creó una comunidad muy fuerte en torno a los squads y las fiestas clandestinas. Por entonces era fácil encontrar un espacio en el que poder expresarte. Y no necesitabas mucho dinero para vivir.


El dinero, esa lacra para los artistas...


No tenía que pensar en pagar el alquiler, comer era barato, era fácil sobrevivir en Berlín en aquellos tiempos. Por eso muchos pudimos comenzar una carrera en la música. Todo eso ha ido cambiando con el tiempo, pero aún y así, Berlín es una ciudad muy amigable para aquellos que quieran desarrollar una carrera artística. Pero antes… Antes era todo muy DIY, nada profesionalizado. Con el tiempo, todo cambia.




Más información:

Sascha Funke: Facebook

Compartir:

Comentarios

¿Quieres leer otra entrevista?
Busca en nuestro archivo