ENTREVISTAS

Bad Cop Bad Cop
Bad Cop Bad Cop
Publicada el 25 Enero 2013 por David Puente
Lopazz y Alex Cortex son dos productores que trayectoria reconocida por separado. Estos días han decidido sacar a la venta su primer larga duración como Bad Cop Bad Cop, en realidad un recopilatorio de sus temas y pruebas más destacadas desde que iniciaran este proyecto compartido con temas pergeñados hace diez años cuando empezaron en sellos como Lasergun que ya pasaron a mejor vida. Wings of Techno sale a la venta a través del sello Pomelo, buque insignia de los rescoldos de la escena austriaca que tuvo cierto tirón en toda Europa hace veinte años como patrón de sonido de techno clásico (y no tanto) que se escuchaba con cierta simpatía porque miraba a los ojos a los colosos del imperio germano y británico. Un buen disco, muy rico en matices, y muy buena entrevista la que hemos recibido por mail, algo por desgracia no demasiado habitual en los cuestionarios a distancia. 
¿Cómo creéis que ha cambiado vuestro sonido enr elación a vuestros primeros trabajos publicados en sellos como Lasergun?
Como productores por separado, es decir Lopazz por un lado y Alex Cortex por el otro, hemos estado bastante metidos en nuestros respectivos sonidos. Por eso creemos que el sonido de Bad Cop Bad Cop no ha cambiado demasiado desde que trabajamos juntos. Nuestras publicaciones con este proyecto de momento han sido algo así como recopilatorios que han ido marcando y mostrando un poco el tempo de nuestro ritmo de producción. Son como testimonios del momento en el que se encontraba en ese momento la cooperación como proyecto compartido. Esos discos incluyen lo que entendemos son las mejores piezas de nuestras jam de estudio. De hecho en el álbum se pueden escuchar temas con los que estuvimos trabajando en la época de Lasergun a la que te refieres. Pondríamos en duda que el oyente fuera capaz de descifrar qué temas se han producido hace unos meses y cuales en un pasado ya algo lejano. La buena música no tiene fecha de caducidad.  Nuestros temas más recientes y todavía inéditos han avanzado hacia un sonido digamos más inteligente debido a los cambios en nuestros respectivos estudios y configuraciones, pero mantenemos una perspectiva similar sobre la creación de música y el uso de la tecnología. También hemos trabajado siempre en forma de retazos, de modo que las pistas básicas se puedan mejorar con más elementos añadidos incluso años más tarde. Para nosotros es menos importante cómo consigues tu sonido o qué herramienta utilizas, incluso si el tema se produjo ayer o hace veinte años. Intentamos combinar espontaneidad con un proceso algo más reflexivo. A veces el tema funciona a la primera toma como por arte de magia. Y otras veces es necesario insistir en la forma y madurar el proceso de edición. La cosa se complica si trabajas sobre un tema que utilizó un proceso de grabación desactualizado, como ha sido nuestro caso. Pero el resultado en ese caso suele ser más excitante porque ha requerido de una solución de urgencia que dota al tema de un carácter especial. A veces el resultado del track en cuestión no refleja lo que llevas dentro. Eso quiere decir que previamente has tenido que trabajar la conexión entre tu cerebro y tu propio ego, para afinar mucho más con las herramientas que utilizas.  Esa es una ecuación muy importante de la que se habla poco. Mucha gente intenta desatar su ego a través de un amago creativo algo alocado que muchas veces no lleva a ningún sitio. De lo que se trata es de darle una forma a esa energía externa y ahí es donde se requiere la presencia de nuestro cerebro. El mérito está en tener el suficiente criterio como para que tu ego no tire hacia el hit o se vea urgido de una recompensa en forma de hype... o incluso ser considerado por los otros como un productor moderno…

¿Por qué sacáis el álbum justo ahora después de tanto tiempo de trabajar juntos? ¿Y por qué Pomelo?
En realidad el album tenía prevista su salida hace dos años pero debido a algunos conflictos con la distribución se fue retrasando hasta ahora. La opción fue Pomelo porque escucharon la demo y lo tuvieron claro desde el principio. Fue algo así como un premio a su clarividencia.  Tampoco pusieron objeciones ni hicieron mención a cambio alguno con lo que Pomelo fue nuestra opción más clara. Lo que escucha en el disco es lo que entregamos tal cual como demo. Creyeron en nuestro criterio que ahora mismo es algo que no se estila demasiado en la relación entre el sello y el artista. Además Alex había trabajo con ellos de manera muy estrecha y Lopazz es el encargado del mastering de muchos de los discos de Pomelo. Seguimos bastante de cerca la escena austriaca de los 90. Alex por ejemplo pinchaba bastantes de las referencias que iban saliendo de sellos capitales de aquella escena como Cheap, Morbid, Sabotage, Craft o Mego. Muchos de los productores y Djs de este abanico de sellos venían a actuar al club que regentábamos en Mannheim, HD800. En todo caso nuestra relación con Pomelo no se cimentó en nuestro background con la escena de Austria. Lo de la localización de los sellos no es tan importante en un mundo tan hiperconectado como el nuestro.


¿Qué aporta cada uno de vosotros en el proyecto? ¿En qué os parecéis y en qué os diferenciáis como productores?
Tanto como productores individuales como personas somos bastante diferentes el uno del otro. En  Bad Cop Bad Cop nuestras personalidades en apariencia tan distintas acaban convergiendo en un punto que favorece nuestra creatividad como dúo. Nuestra cooperación además es bastante diferente de cómo trabajamos y pensamos en nuestros trabajos individuales. Si que se podría decir que desplegamos diferentes roles, nos gusta tocar a los dos durante la grabación de estudio, Lopazz tal vez se centre más por inercia en la mezcla y en el mastering, y Alex Cortex se haya especializado más en la edición… pero esta descripción tampoco sería la foto perfecta de nuestro trabajo en equipo. Lo importante es que el trabajo responde a un equilibrio al cincuenta por ciento. 

¿Hay algún concepto detrás de este Wings of Techno?
Hemos intentado pintar un fresco con  escenas diferentes en las que se muestran distintas interpretaciones del techno que es, por cierto, un concepto muy amplio. No somos muy fans de los álbumes de techno porque por lo general muestran escasas variaciones y se limitan a estirar la misma idea. Lo complicado del caso es mostrar una variedad de ideas que al final confluyan en una misma sensación de unidad. Los tracks trabajan por separado pero sólo en el contexto del álbum tienen sentido como unidad. Es nuestra manera de socializarnos con la música. Apreciamos la variedad de estilos más que la fijación de etiquetas que a fin de cuentas responde más a prejuicios y estructuras fijas. Es cierto que no existe una manual de instrucciones para crear techno pero sí que la intuición, alimentada con esa experiencia estilística de lo más variada,  nos ofrece unas señales de cómo debe sonar.

En algunos de los temas se aprecia un cierto aire pop que se convierten en canciones.
Es que nos gusta el pop, nos gustan las voces…
 
¿Es verdad entonces que vuestro sonido está fuertemente fijado en los 90? ¿En qué periodo de esa fértil década?
La mayor parte de la música tal y como la entendemos hoy tiene lugar en los 90, por lo menos por lo que respecta a la electrónica de gran consumo o de club. Desde entonces ha habido una evolución técnica impresionante en cuanto equipo de grabación y estudios caseros. Una evolución que ha ido en paralelo a un descenso de la creatividad de la música. Los primeros estadios de cualquier proceso creativo son los más fértiles en inventiva sobretodo. Los 80 nos trajeron los tres principales nichos musicales de la música popular como el heavy metal, el rap y el techno y house. Esas eran las bases de la música de la calle o popular. La explosión de esos 90 fue tan tremenda que aún hoy nos llegan señales que en su día no nos dio tiempo a asimilar, ni siquiera a investigar o a jugar con ellas, sobre todo en materia de techno y house. Con la llegada de internet se produjo un intercambio de información entre pequeñas escenas que polinizó todo el espectro que podíamos tener respecto a lo que entendemos como electrónica. El público se fue concentrando en subgéneros especializados que se fueron mirando el ombligo y atendiendo con menos interés  lo que se estaba haciendo en otras escenas paralelas. La consecuencia es que el techno se volvió aburrido. Existe una percepción general que compartimos que dice que algo está cambiando desde hace dos años o así. La diferencia con los 90 es que ahora el contexto está más preocupado por los aspectos técnicos. Nosotros en cambio seguimos interesados en reforzar aspectos como el dinamismo, la organicidad, la explotación de la precariedad y limitación de aspectos técnicos… La libertad que te da trabajar en aspectos tangenciales de diferentes géneros y subgéneros… El espíritu de lo que haces debe entrar en el estudio antes que los detalles microscópicos con lo que generar tu propio sonido. La evolución tecnológica es inútil cuando uno cercena su propia imaginación a cambio de un cientifismo hueco.

Antes habéis dicho que estamos asimilando aún las bases de algunos de los preceptos que se generaron en los 90. De tal manera que aún suena fresca. Comparto la idea. De todos modos, tendríamos que acabar con esa aceptación generalizada por el subconsciente colectivo de la escena de que aquellos fueron los maravillosos años y poco más se puede hacer. Flaco favor se le hace a la música en unos tiempos en los que ya de por si la realidad es bastante triste. 
Es como si la música de hoy tuviera algún complejo respecto al espejo que proyecta el ideal de los 90. Tal vez por eso intenta copiar casi al pie de la letra lo que se hizo entonces. O para no jugársela, el productor decide producir de la manera más simple posible y así sale airoso de la comparación con el pasado. De todas maneras se tiende a sacralizar esa década y damos fe que también salieron muchas toneladas de música mala. Incluso muy mala. Si te centras en el análisis de un solo estilo es muy probable que encuentres música que no te sacie porque tu profundidad de criterio complica sobre manera la capacidad de sorpresa. Nosotros hemos intentando acabar con esa idea de década sagrada escuchando nuevos estilos que no existían en ese momento lo que excita nuestra capacidad de sorpresa. No es posible comparar nuestro tiempo con los 90 y es inútil esperar algo parecido a lo vivido entonces porque la música no se escucha igual que antes. No se escucha igual porque no se nos presenta igual. Mucha gente apuesta por invertir en promoción más que en la producción musical. La partida presupuestaria, y en general todos los esfuerzos, se decanta de parte de la presencia más que del contenido musical. Es decir, el que alguien te escuche o no depende de cuestiones externas a la música, depende de muchos más imponderables que antes. Uno se ponía a trastear con la música y a inventar y podía tener más o menos éxito pero era escuchado porque le sonaba diferente al público. Hoy eso es más difícil de conseguir de manera espontánea.

¿Qué haceis los dos como Lopazz y Alex Cortex respectivamente?
En general estamos concentrados en nuestras respectivas carreras. Lopazz está ahora mismo de gira, produciendo música y masterizando. Alex tiene varios seudónimos como LD Nero. También estamos muy metidos en la producción de bandas sonoras. Le dedicamos mucho tiempo a probar nuevas herramientas para poder seguir avanzando en nuestra paleta de sonido.

¿Qué pasó al final con el sello Pathmusick? En verano de 2009 se retiró todo el catálogo del sello que estaba online para volver a la carga un par de años después…
Eso fue más que nada un movimiento de anticipación. No había ninguna razón en pagar los derechos de licencia para vender su propia música sin tener ventas reales, ya que se habían regalado de forma gratuita. Alex dejó el sello en 2009, por lo que ahora es Decadnids quien lo lleva. Todavía es un sello muy interesante en cualquier caso.

Otros proyectos para este 2013 que acabamos de empezar. 
Alex tiene varios maxis en camino con varios seudónimos y además en varios sellos como Pomelo, Killekill o Skudge. También está trabajando en el que sería su primera banda sonora en formato larga duración, en este caso para una película de Nikias Chryssos. El año pasado estuvo en Moog y quiere repetir. Lopazz, por su parte, va a sacar el próximo 25 de febrero un nuevo EP en Get Physical Music con el título  I feel love. También está involucrado en trabajos para el cine y la televisión.


MAS INFORMACIÓN
Soundcloud: Pomelo
Facebook: Bad Cop Bad Cop

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