Stefan Goldmann

Stefan Goldmann

Publicada el 28 Agosto 2012 por Javi López
Stefan Goldmann se está ganando por derecho propio convertirse en uno de los "sabios" de la escena electrónica. Su discurso: lúcido, honesto y cordial; su espíritu crítico reflejado en los brillantes artículos que entregó para Little White Earbuds y su columna mensual para Berghain; su visión vanguardista e intelectualizada del techno y el house; y su distinción a la hora de hacer música y gestionarla a través de su sello Macro, le convierten en uno de los grandes valores de la electrónica seria europea. Amante tanto del experimentalismo como del baile raro y esquivo, Goldmann vuelve a primera línea de fuego con un documental sobre su figura y un nuevo álbum.
¿Cómo va el verano?
Muy bien. Ahora estoy tomándome unas vacaciones antes del tour de presentación de mi nuevo disco.

Hace poco estuviste en Japón.
Sí, durante tres meses, en un residencia artística. Fue impresionante. Es el suficiente tiempo para conocer la cultura en profunidad, hacer amigos y convivir con la gente. También tuve actuaciones muy interesantes. Una de ellas fue en Honen-In, un templo budista en Kyoto. El templo estaba abierto por ambos lados y había jardines impresionantes. Además de la música podías escuchar a los animales del bosque. Fue increíble.

¿Dónde más actuaste?
En festivales, raves y clubes muy interesantes. En todos lados tienen grandes sound systems, incluso en la rave ilegal en el bosque más loca que puedas imaginar, tienen un sonido de primera y el mejor de los ingenieros a los mandos. ¡Es obsesivo! Y la comida es para perder la cabeza...

Antes de preguntarte sobre todos los proyectos que estás desarrollando éste año, como tu nuevo álbum y el documental sobre tu figura, me gustaría que hablases un poco de tu background. Supongo que venir de familia de músicos te ha ayudado en tu carrera.
Sí, sin duda. Cuando era niño me gustaba el heavy metal. Luego vino el jazz, el drum & bass y finalmente el techno. De pequeño mis padres me llevaban a muchos conciertos de música clásica y también vanguardista. Esa educación musical creo que me ayudó a desarrollar un buen sentido por los detalles en el sonido. Sobre todo para saber qué armonías suenan interesantes y cuáles no. De niño también podía escuchar en casa música de mi padre o de compositores como Ligeti y Boulez. Esto fue muy influyente para mi de manera indirecta. Además siempre que he querido saber algo sobre una pieza musical, como por ejemplo '¿cómo puedo tocar esta melodía?', he tenido a alguien a quién preguntar.

Tu primer contacto con la electrónica fue con el drum & bass.
Sí, tendría 16 o 17 años. Me impresionó mucho, era muy diferente al resto de música que conocía.  Por entonces tocaba el bajo y quería conseguir ese sonido asesino que escuchaba en aquellos discos. Experimentaba con efectos pero no conseguía lo que quería. Más tarde usé todos esos efectos en mi producción. Fue una buena manera de aprender.

Luego descubriste el house. Es sorprendente que debutaras en un sello tan importante como Classic.
Me compré un sampler y casi por diversión empecé a producir material del rollo Funk Phenomena de Armand Van Helden. Conseguí resultados decentes bastante rápido y comencé a enviar demos a todos los sellos de Berlín, pero no pasó nada. A Dixon le gustaban mis tracks pero no estaba interesado en lanzarlos. Él me dijo que enviara mi material a Classic. Nunca pensé que alguien en UK o Estados Unidos estuviese interesado en editar mi música. Parecía algo fuera de mi alcance, ya que por entonces había muy pocos productores alemanes con tracks importantes a nivel internacional. No teníamos a un Jeff Mills ni a unos Daft Punk. Pasó más tarde que Berlin se convirtiera en el epicentro de la electrónica. Así que un día recibí una llamada de Luke Solomon, co-director de Classic junto a Derrick Carter, diciéndome que querían editar mi música. Fue increíble. Luego hice dos discos para Ovum, el sello de Josh Wink, fui el primer alemán en firmar para ellos. Eso fue grande también.

Ahora ya hace tiempo que vuelas sólo con tu sello Macro. ¿Recuerdas cuál fue el germen del label?
En algún momento, no me gustó alguna cosa de los sellos en los que estaba. Uno rechazó los temas que yo quería sacar porque no encajaban en su línea. Otros tenían interminables calendarios en los que debía esperar largos tiempos para ver mi música editada, algunas veces más de un año. Sentía que eso me limitaba. Yo quería un sello sin agenda ni barreras que frenasen mi proyección. Un buen día vi que tenía un disco que había sido un hit: Sleepy Hollow y pensé que era el momento ideal para comenzar mi propio sello. También conocí a Rashad, el hombre que masteriza todos los discos de Macro, que hizo un gran trabajo para mi maxi en Perlon, así que decidí trabajar con él. También conocí a Hau, que hace los diseños y finalmente a Finn...

Tu media naranja en Macro.
Conocí a Finn dos años antes de fundar el sello. Un día estábamos bebiendo cerveza en el parque y pensando cómo sería el sello perfecto para nosotros. Coincidíamos en todo, incluso teníamos en mente la serie Prototypes, en la que editamos material de pioneros de la electrónica como Patrick Cowley o Namlook. Pensamos que había muy pocos sellos trabajando de la manera que teníamos en mente así que creímos que hacer lo que otros no hacían era el camino a seguir.

Techno y House Avant-Garde. ¿Crees que ésta sería la etiqueta ideal para definir el estilo de Macro?
Creo que sí, porque siempre buscamos música que sea muy original y que no tenga cobertura en otros sellos. Hay mucha música ahora mismo y creo que el grado de calidad de un sello va ligado a la diferenciación de su catálogo. Aunque los artistas de nuestro roster editen en otros labels, no hacen lo mismo. Siempre animamos a nuestros artistas a hacer cosas más locas, a intentar cosas diferentes. Para mi ser vanguardista significa mirar hacia adelante, descubrir cosas nuevas en la música. Creo que Elektro Guzzi son un buen ejemplo de ello.

¿Por qué?
Todavía nadie hace lo que ellos: tocar techno con instrumentos y realmente sonar techno, no como un trío de rock. Esta definición cobra más sentido cuando los ves en directo. Nosotros todavía seguimos interesados en el house y el techno. Aunque hay cientos de artistas produciendo techno, es un género que sigue encerrando mucho potencial. Y ésta es la línea del sello. Aunque no lancemos discos que suenen a techno puro, éstos siguen teniendo algún tipo de relación con el género.

En septiembre editas un nuevo álbum "17:50". Algo que llama la atención es la influencia de sonidos arábigos...
¡Oh, sí! Soy mitad búlgaro, así que paso mucho tiempo allí. En Bulgaria hay una música llamada Chalga (tiene influencias árabes, balcánicas, griegas y turcas), es un estilo electrónico muy underground. Se toca con teclados y usan mucho la rueda del pitch para conseguir ese aire arábigo en las melodías, que son ultra limpias y muy simples. Nunca había escuchado nada igual en la música árabe. Me ha llevado algunos años llevar ese sonido a mi terreno y conseguir un sonido de pitch bend correcto. No quería muestrear ningún elemento "étnico", así que "sampleé" los movimientos de pitch para obtener melodías extrañas. Éste es el fundamento del disco.

¡Qué curioso!
También me di cuenta de que si re-afinaba las líneas de bajo conseguía resultados extraños. He jugueteado mucho haciendo este disco. Quería un sonido alienígena en cierto de modo, así que utilicé muchos sintetizadores de un modo inusual, pero siempre buscando los ganchos musicales adecuados. Respecto a los sonidos de percusión, son todos analógicos, pero también he añadido elementos y crujidos digitales. He querido hacer un disco de baile, no de IDM, así que espero que el resultado suene fresco y bailable a la vez.

Un componente muy característico de tu música, y que se da también en 17:50, es la habilidad que tienes para crear melodías extrañas, a veces un poco infantiles o tontas, pero que suenan muy interesantes...
Me encantan las melodías. Alguien dijo una vez: "memories are melodies". Es lo que recuerdas más fácilmente de una pieza musical. A menudo intento crear melodías que sean muy memorables para el oyente, pero el problema es que ya hay millones de melodías que han sido grabadas por cientos de artistas. Es un territorio ocupado. Por eso en 17:50 he jugado con afinaciones de corte arábigo e indonesio, ya que cambian por completo las melodías. Las melodías más tontas suenan bien con este método, porque adquieren una cualidad exótica. Pero bueno, esto es sólo una parte del tema...

¿Cómo sueles trabajar en el estudio?
Casi siempre trabajo de forma conceptual. Tengo una idea abstracta y analizo qué necesito para convertir esa idea en un buen track. Esto me da la oportunidad de intentar un montón de cosas diferentes en el estudio. Un concepto es como una puerta de entrada, la canalización de tu creatividad. También disfruto programando beats tanto como creando melodías. Intento cargar un montón de plantillas distintas de percusión y jugar con efectos. Esto ayuda a construir diferentes capas dentro del track. Por otra parte soy un adicto a la distorsión, siempre distorsiono mis baterías para que suenen más vivas y salvajes. Y soy adicto a las reverbs, tanto analógicas como digitales. Normalmente para cada nuevo track utilizo diferentes combinaciones de efectos, eso ayuda a individualizar el sonido de cada tema.
 
¿Sigues interesado en producir hits de pista como fueron Sleepy Hollow o Yes To All, o ahora estás más centrado en desarrollar ejercicios más experimentales?
No creo que haya distinciones. Por ejemplo, The Maze fue un track muy experimental para mi, pero sé que muchos dj's comerciales lo han pinchado en grandes festivales. Me gusta hacer tracks de pista pero nunca pienso en el factor comercial. Si produzco algo que considero interesante pero no encaja en el mercado dj, lo sigo tirando adelante.

Ahora acabas de lanzar Parameter, un documental sobre ti. ¿Cómo nació este proyecto?
Tobias Fischer, periodista musical que colabora con dos directores, Michael Schade y Thomas Kipke, querían grabar una entrevista mía y hacer algunas tomas en mi estudio. Vinieron a Berlín a hacer el trabajo y después de varias sesiones vieron que tenían mucho más material del que planeaban. Así que decidimos trabajar un poco más y seguir adelante con la idea de construir un documental.

¿Y de qué va?
El documental muestra el camino de mi música: del estudio al club. Se me ve en mi estudio programando beats, masterizando mi música, comprando discos y pinchando en clubs. Entre medio hay entrevistas en las que Tobias me pregunta sobre un montón de cosas.

Habéis grabado en sitios emblemáticos de Berlín.
Sí, las entrevistas las rodamos en un gran hospital abandonado en el norte de la ciudad. Está lleno de gente extraña, mendigos y pillos en busca de algo para robar. Al principio nos dio un poco de miedo estar en un sitio tan tétrico, con esos grandes pasillos oscuros, pero por suerte no nos pasó nada. También nos dejaron grabar en la legendaria tienda de discos Hard Wax, y en Dubplates & Mastering, que es el estudio en el que cortamos todos los discos de Macro. Ambos accedieron a salir y es algo que no esperaba, difícilmente ves fotos de estos lugares. Es genial tenerlos en el documental. Fue un trabajo enriquecedor porque no planeamos nada, todo el film es muy espontáneo.

Otro de tus proyectos ahora es la realización de directos electro acústicos en los que tocas música exclusiva y no editada. ¿Cómo nació esta idea?
Me encanta producir y lanzar música, y lo continuaré haciendo en el futuro. Desafortunadamente, siento que la total disponibilidad de música gracias a internet hacen el ejercicio de producir menos atractivo. Quiero decir, cuando puedes descargar música cada día, un determinado track o canción deja de ser algo especial. 4 gigas después te olvidas de ella. Por esta razón he comenzado a dividir mi producción en dos direcciones: una mitad en la música que va a ser editada, y la otra mitad en música exclusiva para mis directos. Sólo puedes oírla cuando la toco en vivo. Esta es la idea detrás de mis sets electro-acústicos. Es música más experimental y a menudo compuesta para un sitio concreto o concierto. Algunos festivales o eventos comisionan este tipo de performances y me contratan no sólo para actuar sino también para que produzca nueva música para la ocasión. De este modo la performance se convierte en especial, porque la gente sabe que está escuchando algo que no podrá descargar o coger de cualquier página web. Nunca doy permiso para grabar o filmar todo el set, quiero que sea algo sólo para la gente que viene a verme. Posiblemente en el futuro también haga live sets con tracks de club propios no editados.

Veo que no crees en la "democratización musical" que ofrece internet...
No sé lo que significa eso... Ser bueno haciendo música o encontrar una audiencia no ha sido más fácil o más democrático desde los tiempos de Mozart. Tener un software de audio no te brinda ideas por arte de magia, no significa que vayas a gustar a la gente. Lo mismo pasa con el término "dedicación". ¡Ahora compites con más gente que nunca! Al mismo tiempo vivimos sumergidos en la industria de internet, que es poderosa y absorbente. Hay muchos artistas que pasan más tiempo en Facebook "construyendo su audiencia" que produciendo música. Nos están jodiendo la cabeza. Me entristece ver a zombies en el metro que se sientan al lado de sus amigos y todos están callados enganchados a sus iPhones. En algunos clubes en los que he pinchado, toda la audiencia está mirando su móviles, twitteando: "Estoy bailando". Esto no me parece un reflejo de la vida, sino la muestra de una vida falsa en internet con el deseo de impresionar a la gente. Por eso me gusta Berghain. Nunca verás a nadie mirando un teléfono.

Para acabar, háblanos de tus mayores influencias, dinos algunos nombres que te hayan ayudado a edificar tus gustos...
Hay muchos músicos que encuentro inspiradores, no puedo nombrarlos a todos, pero en diferentes períodos he aprendido de gente como Carl Craig, MAW, Ricardo Villalobos, Pepe Bradock, Josh Wink, Theo Parrish, Cristian Vogel, DJ Gregory, Mika Vainio, Autechre o James Holden. Los dos últimos años he encontrado muy interesante el trabajo de Marcel Dettmann, algunos discos de Jens Zimmermann, Soundstream... muchos en realidad. Actualmente Shackleton me vuelve loco, su nuevo material me parece alucinante. Mi artista favorito de todos los tiempos es Miles Davis. Especialmente me gusta su periodo eléctrico desde 1969 hasta 1975. Si me tengo que quedar con un disco de electrónica sería la compilación The Other Day de Jeff Mills, que reúne algunos de los mejores cortes de su sello Axis. Éste y el Consumed de Plastikman me parecen los mejores discos de techno de la historia. Del drum & bass destacaría a Matrix, Photek, Source Direct y Optical, y también el trabajo de músicos como Bill Laswell, John Zorn o Fred Frith me han inspirado mucho. A nivel conceptual Ligeti me parece muy importante.

¿Te interesan otras disciplinas artísticas?
Sí, me gusta sobre todo leer libros, a veces me leo dos o tres en una semana. Suelo leer novelas pero ahora estoy leyendo muchos libros de no-ficción. Me gustan los libros sobre arte. Actualmente disfruto más leyendo sobre Yves Klein o Gerhard Richter más que yendo a un museo. Aunque siempre que viajo intento ir a visitar los museos de la ciudad. Recuerdo que el Guggenheim en Bilbao me impresionó mucho, sobre todo las esculturas de Richard Serra. Son grandes muros de acero, puedes caminar alrededor de ellos y si das palmas puedes escuchar un dub echo genial. Ahora también estoy muy enganchado al arte de Gabriel Orozco, Ivan Moudov y Jorinde Voigt. Ésta última me parece fascinante, concibe sus pinturas como si fueran partituras musicales o algoritmos complejos.




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