Ma Dukes
Publicada el
05 Julio 2012 por David Puente
A veces las entrevistas caen como del cielo cuando menos te lo esperas. Yo venía buscando entrevistarme con Kenny Dixon Jr y por obra y gracia de alguna deidad caprichosa de repente me encuentro hablando con la madre de uno de los productores de hip hop más influyentes de los últimos años. Me comenta Maureen Yancey, conocida en todo el mundo como Ma Dukes, es decir la madre de Dios, del difunto productor de hip hop J Dilla, que cuando acabe conmigo va a acompañar a Moodymann al club Nitsa donde pincha esta noche y entonces inevitablemente me acuerdo de la madre de otra deidad de nuestra ciudad, Dj Zero. “Esto es a lo que me dedico ahora mismo en cuerpo y alma”, me comenta mientras saca de una bolsa Dillatroit EP publicado por Mahogany Records. Me lo ofrece por un momento con el cuidado con el que una feligresa me entregaría un ejemplar de la biblia. En medio de la entrevista el hilo musical del hotel del Paralelo, por entonces con el hall completamente desierto ya a esas horas de la medianoche del viernes, escupe un tema de Moodymann como caído también del cielo (si hubiera sonado uno de J Dilla les aseguro que hubiera salido despavorido del hotel).
Así que llega usted por primera vez a Barcelona de la mano de Kenny Dixon Jr. Moodymann es de Detroit como sabéis y es miembro de un movimiento que ha puesto a la ciudad en el mapa. Detroit se ha convertido en un emblema para mucha gente. Sobretodo gracias a la música que siempre ha sido una bendición para la ciudad. Con el tiempo este fenómeno se ha ido popularizando de tal manera que varios productores de la ciudad se han visto obligados a recapacitar sobre lo que significa Detroit ahora mismo. Moodymann se encargó de producir este vinilo que es gloria bendita y que se llama Dillatroit EP. Es ya desde el título, un doble homenaje por tanto, a mi hijo y al espíritu de la ciudad que lo vio nacer. Eran muy amigos. Moodymann llevaba mucho tiempo intentando cerrar el círculo con esta entrega. Aunque cerrar no sea el verbo más adecuado al referirse a la música de Detroit porque en principio está concebida para expandirse por el mundo. A los dos les unieron dos cosas en relación a la música: el alma que se requiere para producir buena música y una cierta obsesión por la economía de estructuras en sus respectivos trabajos. Los dos estaban preocupados por sacar a Detroit de la oscuridad. Y eso sólo se puede conseguir con muchas dosis de alma. Eso, por un lado. Por el otro cuenta con un recopilatorio que usted misma ha producido… También traigo conmigo este Rebirth of Detroit que es la niña de mis ojos desde que mi hijo se fue. Es la primera referencia de mi propio sello Ruff Draft en colaboración con la fundación J Dilla y lleva añadido un subtítulo que dice que es la banda sonora de la gente. Se refiere a toda esa gente de Detroit que fue la inspiración de J Dilla. Desde Detroit creó su música. Y para Detroit fue que la creó. Su música se convirtió en la banda sonora de toda una ciudad. Y de Detroit se expandió al mundo porque fue producida desde el alma. La música no puede volar tan lejos si no cuenta con el combustible que emana del alma. La casa que ves en la portada del disco fue el hogar de mi hijo durante su niñez. Ya no vivimos en esa casa pero sigo instalada en el corazón de Detroit. Entiendo que mi hijo dejó un poso muy grande en la ciudad. Tan grande que me ata a una ciudad de la que ya han marchado muchos productores. Yo no puedo traicionar el espíritu de J Dilla. Por eso me levanto cada día en Detroit. ¿Dejó su hijo algún tipo de instrucción para la publicación de su material? Si pero antes de que muriese yo ya estaba preparando mi sello discográfico. Fueron momentos duros aquellos porque Dilla intentaba ayudarme a empezar a diseñar algunos parámetros pero él ya estaba muy enfermo. Pero aún así me animaba para que me pusiera manos a la obra con el sello y con la plataforma editorial que lleva mi nombre, Yancey Media Group. Ya digo que eran tiempos muy duros porque plantearme el sello era aceptar su más que inminente marcha. Yo acepté seguir adelante porque él me encorajinó incluso desde el hospital donde pasó sus últimos días. De hecho Dilla me apoyó desde muy pequeño en todas aquellas actividades relacionadas con la música. Era su particular manera de incluirme en su propio mundo. Era nuestra particular manera de aceptar lo inevitable que estaba por llegar. La aceptación en firme de la muerte de un hijo lleva mucho trabajo interior que sé me acompañará hasta el último día de mi vida y más allá. Sabía que una vez él se fuera este sello se iba a convertir en mi razón de ser. Lleva el nombre del que para mí fue su trabajo más importante publicado en 2003. Mucha gente me ha preguntado si hago esto como terapia. Puede ser que lo haga simplemente por amor. Desde pequeño Dilla estuvo muy encima de mí, como si ya de joven supiera que algo iba a pasar. Me alentaba para que llevara adelante este modesto sello y me pusiera a cantar. Entonces decía que cada vez estaba más cerca de un futuro éxito musical. Entiendo que no debió ser muy complicado reunir a estos artistas cercanos a J Dilla por cuanto mucha gente sentía y siente adoración por él… Pese a todo, ¿hubo algún productor que se negara a aparecer? Si, ha habido productores que no han querido participar por respeto al artista pero a la vez han entendido que la calidad de su música no puede morir arrinconada. Y yo he respetado todas las opiniones porque como ya te he dicho es mi proyecto y no puedo obligar nadie a que haga algo en contra de sus creencias. Entiendo que no hay controversia de ningún tipo por cuanto los 21 artistas que participan en el disco como los que no han querido participar de este proyecto están de acuerdo en una cosa: el espíritu de J Dilla es imparable. La calidad de la música de mi hijo es irreprochable. De hecho, el título del álbum, Rebirth of Detroit, remite a una nueva era en Detroit. Una nueva manera de entender la ciudad. La ciudad se encuentra en un punto en el que no le queda otra que renacer. Algunos pensamos que debe hacerlo al amparo del trabajo nunca editado de mi hijo. La música de mi hijo estaba concebida para ser compartida. Esa es la única lectura que debe quedar de todo esto. De hecho J Dilla se relacionaba a la vez con un montón de artistas de su ciudad y de otras partes del país. Debía ser muy complicado seguirle la pista y conocer a todos sus amigos. Si, además era muy concienzudo con el trabajo que realizaba para cada artista en concreto. Esa obsesión le llevó a grabar cientos de pruebas que podríamos contabilizar en cientos de soportes distintos. Era un artesano del sonido como han dicho por ahí con mucho acierto. Yo diría que diseñaba más que componía. Era uno de esos productores que bombeaba música directamente desde su corazón. Bombear sangre es nuestra actividad más regular y constante. Lo mismo le pasaba a mi hijo con la música. ¿Cuándo se dio cuenta que su hijo iba a ser músico o artista? Yo creo que a los dos años. Ya pinchaba discos a esa edad. En algunos parques de la ciudad se ponía a pinchar. Si, si, pinchaba discos de 45 rpm. Después se ponía a trastear con el equipo de música del restaurante donde trabajaba. Me han preguntado muchas veces si yo animé a mi hijo a dedicarse a la música. Y yo les digo que no le animé ni nada parecido porque la música y él estuvieron unidos desde su más tierna infancia, como ya te he comentado. Cuando se hizo un poco más mayor se enamoró de James Brown. Se sabía de memoria sus temas. Cuando empezaba el beat, cuando tenía que entrar el primer paso de baile que él mismo coreografiaba. Su hijo fue una persona muy concienciada, tal vez conectó mucho más con el hip hop y rap de la costa este. ¿Le hablaba de esto? ¿De su querencia por el hip hop con cierta conciencia social? Si es cierto que él estaba más interesado en el hip hop de la costa este y eso hacía que viajara bastante a New York, por ejemplo. Pero no era tanto por una conciencia fiel a una ideología o a una manera de hacer, es que en realidad a mi hijo todo aquello del ego trip le venía pequeño porque era una persona con muchas personalidades a la vez. Con muchos egos revoloteando por su interior. Creo que la música le ayudó a expresarse con diferentes códigos. Le ayudó a relacionarse con mucha gente diferente. Y atendiendo al tópico pero supongo debe ser bastante ajustado a la realidad, para un niño como Dilla la música debía ser como una puerta de salida de una realidad tan complicada como la de Detroit en los años 80. No creo que para él la música fuera una manera de escapar de la realidad. En realidad Dilla era una persona muy estricta ya desde la adolescencia. Seguía sus propios parámetros que cumplía al pie de la letra. Y eso le obligaba a largas sesiones en su estudio. De otra manera hubiera sido imposible grabar tantas y tantas horas de música como las que llegó a almacenar. Yo en realidad siempre lo veía como un científico. La precisión con la que trabajaba a veces me resultaba sobrecogedora. Nunca quedaba satisfecho hasta que el tema quedaba como él había imaginado. Era un entusiasmado de la música pero nunca descuidaba sus estudios. Su hijo no debía ser muy hablador. No lo era en absoluto. Pero por otro lado estaba muy preocupado con el aspecto comunicativo de la música. Antes decía que era como un científico. Trabajaba como si estuviera diseñando un nuevo lenguaje con el que expresarse al mundo. Entonces quedamos en que no le asustaba su obsesión por su actividad favorita… No, siempre confié en él. Como su pasión vino de muy pequeño siempre lo vi como un don natural. Qué es lo que más le ha sorprendido de esta gira que empezó hace ya tres meses. ¿Que en el resto del mundo se le profese tanta admiración como en su país? En absoluto. La música tiene ese poder propagador. El hip hop mismo es una fusión con voluntad universal. Mucha gente olvida que el hip hop no es un estilo, es una amalgama de muchas otras sensibilidades encapsuladas en temas que a decir verdad nunca están acabados del todo. Lo mismo se puede decir del arte. El arte es abstracción pura porque está abierto a muchas. Es infierno y cielo a la vez. El arte es tan abierto… Como la vida misma. También te puedes perder en él… Como en la vida misma. ¿Y qué viene después de promocionar este disco? Pues tengo muchos proyectos entre manos que por desgracia aún no puedo comentar. Pero te diré que para próximas referencias vamos a sorprender al mundo (risas). Tenemos un proyecto con gente de Detroit que cuando veas los nombres vas a pensar que estás soñando. Gente maravillosa que está en la cima de esto que llamamos el mercado de la música. Tenemos ya cuatro referencias firmadas. Y te aviso que en Ruff Draft no vamos a centrarnos en un solo estilo. Incluso vamos a publicar algo de la música clásica que he estudiado desde hace tiempo. Te puedo adelantar que tengo casi acabado mi propio álbum de jazz en el que canto algunos clásicos. Le prometí a mi hijo que lo iba a publicar y así será en breve. Y ahora cómo A&R de su propio sello que es yo le pregunto por curiosidad: ¿le preocupan las críticas de los periodistas especializados en música? Por supuesto que no. Sólo me preocupa lo que digan mis allegados. Me preocupa lo que diga la gente que ha inspirado este trabajo. Una vez pierdes un hijo lo único que te queda es amar a todo el mundo. De todas maneras la figura de J Dilla está por encima de cualquier crítica.
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