ENTREVISTAS
Dosem
Dosem
Publicada el 22 Abril 2008 por David Puente
Otro Marc a descubrir. Lo malo es que Javier Blánquez y Sufmart se me hayan adelantado de nuevo en esto de crear hypes. Engancha y mola. Te descuidas dos semanas hablando de electro y disco de ese que a nadie le interesa un pimiento y ya se ha puesto la máquina a rodar de nuevo. Afortunadamente la entrevista llega justo a tiempo porque la cosa está en plena ebullición, pero si que es verdad que se han vuelto a poner en marcha esas conexiones invisibles que conectan el subconsciente colectivo de los que estamos en esto del techno. Su fichaje por Sino ha sido la espita que nos pone de nuevo en sintonía. Veremos a ver cómo se las maneja a partir de ahora Marc Dosem para torear con la sabia voz del pueblo y las urgencias de la prensa especializada. De momento, el gerundés ya ha traspasado las puertas de La fábrica del chocolate del techno con Charles "Technasia" Siegling ejerciendo de Willy Wonka.
Usted es de los que lo dejó todo por la música. Arriesgada decisión…
Dejé el trabajo este mes y me centraré en el tema de la música porque se me hacía incompatible con mi ocupación habitual. Ahora salgo todos los fines de semana y se me hacía muy difícil combinar las dos vidas profesionales. Mi jefe me animó a que me dedicara a la música. Me abrió las puertas para volver si la cosa se complicaba. Cuando Charles Siegling me ofreció un contrato a largo plazo con un álbum incluido y entonces fue cuando me dije a mi mismo que esto iba en serio y que tenía asegurada una ocupación por lo menos durante los próximos dos años.

Cuenta con una buena red si se cae del trapecio… También cuenta con un cierto nombre…
Es que ahora dispongo de la confianza de la gente de mi alrededor. Las actuaciones en directo están funcionando y eso genera un boca-oreja que es muy beneficioso para el trabajo del artista. En mis directos intento trasmitir la ilusión del que empieza y eso la gente lo nota.

Claro que funcionan. Incluso han tenido que defenderle del ataque de una fan en cabina…
Si, ese fue un momento más bien freaky. Forma parte del show propio de la noche. Me parece fantástico. No es una cosa que me moleste, todo lo contrario, me parece muy impactante. El otro día en Florida 135 otra chica me pidió el primer autógrafo de mi vida. Me arrodillé y le hice una reverencia mientras le decía que se lo agradecía enormemente. Fue muy gracioso porque en un momento me vi rodeado por un corro de gente que se animó a hacer lo mismo. Ahora hay que asimilarlo. Sin olvidar que tu estás en un club para satisfacer a la gente que paga por verte.

¿Cuál es la clave para pasar en poco tiempo de ser un desconocido a una especie de ídolo del techno que se hace aquí?
Igual es que mi música es más bien alegre y luminosa. De una manera misteriosa funciona muy bien entre el público femenino. Ya sabes la máxima esa que dice que si tu música hace bailar a las chicas, entonces tienes a casi toda la discoteca en el bolsillo. Yo hago la música que a mi me gustaría bailar en un club.

Entonces es que tiene un lado femenino muy acusado…
Puede ser. Todos tenemos una parte opuesta a nuestro sexo. No produzco de manera premeditada, de verdad. Cojo el piano y al toro por los cuernos.

Se considera una persona muy analítica. ¿Qué es lo que analiza entre semana una vez han pasado ya unas horas de su último directo?
Pues cuando me escucho, no me reconozco. Es algo que me impacta mucho. Porque los directos se deben a la energía del momento que viene y se va una vez finalizas tu actuación. Intento mezclar seis pistas de sonido y añadir efectos y mis directos tienen mucho de improvisación, así que todo trascurre en relación a la energía que estés recibiendo in situ. Una vez pasa, esa experiencia ya no se puede analizar de manera fría, es un momento tan especial... Debería dejarme llevar, siempre que lo he hecho me ha funcionado.

Cuando se haga más famoso aún no podrá bailar en el centro de la pista como gusta hacer antes de sus directos para analizar el ambiente previo a su actuación…
Me siento un poco incómodo ahora que a la gente le ha dado por llamarme ''Diosem''. Eso se lo debo a un reportaje de Javier Blánquez en El Mundo que se titulaba ''Girona y Hong Kong: la nueva alianza techno'' y que me puso en el mapa. A partir del momento de que alguien te saca en los medios estás tentado a sentirte por encima del resto. Tal y como está la economía y las hipotecas es digno de elogio que alguien venga expresamente a verte a un club. Al artista no le queda más remedio que darlo todo.

El que se hace popular de manera mediática automáticamente recibe una especie de maldición. Es ver tu nombre en los papeles y cambiar de manera inconsciente.
Disfrutar de un cierto eco social respecto a lo que haces es agradable y eso siempre engancha. Es el golpe en la espalda. Tal vez sea porque vivo en una ciudad pequeña como Girona pero creo que tengo los pies en la tierra. A poco que te interese lo que ocurre a tu alrededor te das cuenta de que no eres nada. Los problemas sociales que hay en el mundo no se acabarán aunque vayas a tocar a Tokio como es posible que me ocurra el año que viene. Si el mundo explota tu te irás con todos. Cuando gozas de más presencia pública te das cuenta de cuales son las personas que vienen a ti por interés. Estoy empezando a percibir ese entorno algo insano que rodea al artista que empieza a ser considerado. Pero eso te puede pasar aunque no estés metido en el mundo de la noche. Necesito mantener la cabeza fría y apostar por un círculo reducido de amigos.

Esta es la cuestión. Uno se vuelve más defensivo en relación a su territorio…
Marc Marzenit, Henry Saiz, M. Ross o Bruna son amigos míos que se dedican a lo mismo que yo y que me dan esa cuota de confianza necesaria para salir adelante.

Ahora mismo su propio sello Soundfate conformaría ese reducto o refugio artístico necesario para trabajar de manera independiente...
Si, ya sabemos que un sello digital tiene que esforzarse mucho a la hora de ofrecer una imagen de calidad difícil de trasmitir con música en mp3 que no tiene forma. En este sentido intentamos ofrecer un valor añadido a través del diseño. Es una manera de ganar credibilidad. En todo caso ese es un factor más, la música tiene que ser vendible por si sola. Lo malo es que no voy a poder hacer más que remixes. Por lo menos durante un tiempo ya que la exclusiva con Sino también afecta a mi propio sello. Igual tengo que trabajar con otros seudónimos o montármelo de manera que pueda seguir colaborando con Soundfate.

Qué fuerte el capital.
No es una exclusividad pura y dura. Siegling me dijo que era normal que produjera para otros sellos pero me comentó que él se quedaría siempre con la primera opción. Es decir, él escuchará todo lo que yo vaya produciendo y lo que no le guste para el resto. El problema es que le he dado tres DVD's y se lo ha quedado todo. Hace las veces de padre artístico y me recomienda que no contamine el mercado con demasiadas producciones. Mejor sacar pocos y bien pensados. No me lo tomo como una restricción. Se trata de mantener alerta al público con un puntito de exclusividad por parte de Sino.
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