Ewan Pearson
Publicada el
09 Julio 2007 por David Puente
Un auténtico dandy este Ewan Pearson. Hace un tiempo os comentábamos que estuvo pinchando en Nitsa y que los que por allí andaban dieron cuenta de la excelente sesión de este reputado remezclador. Dicen que esa noche, el residente y programador del club, Dj Fra, estaba pinchando en el extranjero y se lo perdió pero que lo volverá a traer en breve al club del Nou de la Rambla para comprobar in situ si es tan Dios como dicen. Aquella vez a nosotros también se nos escapó pero como quiera que Fabric nos lo ha puesto de nuevo en el camino hemos aprovechado para hablar con él de su Cd mix para el club londinense y de su libro Cultura y políticas de la música dance (Paidós Comunicación, 2003) que vale mucho la pena y un rinconcito en tu estantería. Un Dj que piensa en el baile para bailarle a la vida.
La primera pregunta es un tópico difícil de responder. ¿Qué ha intentado mostrarnos con este Fabric 35?. Lo que intento es mostrar lo que se esconde detrás de una sesión de Fabric un sábado por la noche. Mucha gente me dice que me ha quedado un mix más techno y oscuro de lo que es norma en mi y si que puede ser cierto, pero ahí está gente como Liquid Liquid para poner el contrapeso a esa afirmación. Espero haber conseguido un equilibrio entre la oscuridad y las melodías que siempre me gusta incluir en mis sesiones. No lo sé, a uno siempre le queda la duda cuando firma un encargo de este tipo. Tampoco quería pinchar una sesión de minimal al uso contemporáneo porque tampoco es mi música de cabecera. En ese sentido he intentado ser lo más honesto posible. ¿Por qué cree que le ha salido una sesión más oscura de lo que usted acostumbra? Es que todo depende de los discos que tengas en tu maleta en el momento en el que grabas una sesión de este tipo. Los discos que te interesan en un momento dado crean una especie de camino invisible hacia otros sonidos y estos a su vez te llevan a diferentes lugares que no tienen porque ser los mismos que los que recorriste dos meses atrás. En mi caso esa especie de árbol estilístico se desviar hacia otras ramificaciones, te empujan hacia otros brotes diferentes. Yo no me cierro a un tipo de sonido concreto. Mi sesión para Fabric y otras muchas que hago en directo dependen del tramo de ese trayecto musical que todos los Djs deberíamos emprender cuando compramos discos. Muchos le categorizamos como un Dj elegante pero creo que es más una sensación. Es decir, ¿se puede ser elegante pinchando? Bueno, creo que eso deberían decirlo otros. Siempre me ha resultado muy difícil hablar de mi trabajo. Lo que si intento cuando estoy en cabina es sonar lo más musical posible. Lo que no me negará es que sus gustos musicales siempre apuntan a formas pop… es verdad que mucha gente dice de mi que tengo una sensibilidad por el pop pero de nuevo me remito a este mix para Fabric para desmentirlo, apenas si cuenta con temas vocales que siempre es un componente muy recurrente en el pop de baile. De todas formas como ya he comentado antes, me cuesta mucho tomar perspectiva de lo que hago para categorizar mi trabajo. A las pruebas me remito: Goldfrapp, Franz Ferdinand o The Rapture, entre otros, le han pedido remixes. ¿Por qué cree que a estas bandas alineadas con el indie les gusta su trabajo? Tal vez es porque no destruyo el tema original y a las bandas de pop les gusta bastante porque a todos los que están en esto les gusta reconocer en la remezcla trazos de su propio trabajo. Además es que tiene que ser de este modo, porque el pop en general debe ser reconocible e inmediato para el gran público. Yo tengo predilección por los re-editis al estilo de los remixers anónimos del sonido disco de hace más de veinte años. De cuando lo importante era alargar el tema con varios matices, en vez de construir un tema nuevo con la base original y demostrar que eres tan ingenioso como el autor del tema a modificar. Te puedo asegurar que soy muy escrupuloso con los temas que remezclo, entre otras cosas, porque me parece muy duro tener que escuchar en tu estudio, durante dos semanas seguidas o más, un tema que no te gusta y que acabas aborreciendo aún más. También depende mucho del tema en cuestión. Si tienes entre manos un tema de Alison Goldfrapp o de Tracey Horn estás obligado a mantener las vocales casi intactas porque conforman un trazo muy importante en la personalidad del track en cuestión. Su nombre aparece en infinidad de remezclas pero ¿por qué no graba temas con su propio nombre? Hace unos diez años grababa como Maas. No produzco desde hace tiempo porque prefiero dar satisfacción a otros antes que a mi propio ego. Para mi es lo más importante. De todas maneras claro que sacio mis ínfulas artísticas con algunas producciones con seudónimos como Partial Arts que comparto junto a mi amigo Al Usher y con el que saqué no hace mucho un doce pulgas en Kompakt. Hace unos años publicó un libro titulado Cultura y políticas de la música dance junto a Jeremy Gilbert en el que se afirmaban cosas como: “La música rave nació como una reacción masculina a la cultura del clítoris”. Gilbert es el auténtico catalizador de muchas de esas frases y el responsable último de que este ensayo haya salido a la venta. A decir verdad la cultura de baile ha sido ninguneada en general por el poder masculino. El baile siempre se ha identificado con una actividad predominantemente femenina y sensual y eso no ha estado bien visto por los académicos. Eso es precisamente lo que intentamos explicar en el libro: el baile es una acción cultural activa que debe ser analizada como cualquier otra actividad humana. Parafraseando a una de las autoras de las que se cita en el libro: “Para comprender lo irracional, la pérdida del yo que se produce en una rave, por ejemplo, uno debe aferrarse con fuerza a lo racional”. Y esa es la razón por la que nos salió un libro tan denso. Quisimos reflexionar sobre un objeto de estudio a priori tan superficial como es el baile que merece un acercamiento tan serio como el arte o el cine. ¿Por qué la música de baile está tan mal considerada en ambientes más bien intelectuales? Las música de baile más popular siempre ha sido tratada con desdén en relación a otras manifestaciones como la música clásica. Y básicamente porque es una experiencia sensitiva. En una fiesta techno cualquiera puede formar parte de la comunidad raver porque no hace falta tener unos conocimientos previos para sentirse miembro de una experiencia comunal de ese tipo, cosa que es muy difícil que ocurra en una opera, por ejemplo. A esto se añade que los periodistas, que son los que deben difundir el mensaje de lo que ocurre en toda cultura, tienen una difícil misión al hablar de lo que escuchan. Teorizar sobre el baile es imposible porque es muy improbable que dos personas vivan las mismas sensaciones que les proporciona el baile y su música. La religión cristiana tampoco nos lo ha puesto fácil a la hora de honrar todo aquello que nos produce un bienestar o placer sensitivo. Teniendo en cuenta esta incapacidad para describir esta música en términos generales y conceptuales de manera común a todos los receptores porque seimpre es una experiencia subjetiva, ¿no es una completa estupidez dedicarse a ser periodista musical? Es difícil ser periodista musical, pero no estúpido. Entre otras cosas porque escribes sobre lo que te gusta y eso siempre es positivo aunque sólo sea para difundir, de manera algo inocente si quieres, esa pasión por lo que se considera tu objeto de análisis. La música vale la pena en tanto puede ser bailada, pero también en tanto en cuanto puede ser escrita y, por esa misma razón, leída. MAS INFORMACIÓN
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