El escocés
Neil Sutherland empieza su carrera musical en 1994 y ya desde entonces deja algunas perlas en varios sellos europeos -
Peacefrog,
Tresor,
Sonic Groove,
Mosquito y su propio sello,
Scandinavia- que quedan prendados ante el savoir faire de este miembro de la escena
No Future esa que proclama a los cuatro vientos que el techno debe ser algo más que una base 4x4-. De hecho, es un lumbreras de la tecnología, no por nada trabaja también en el campo de la animación para proyectos de
MTV,
Rockstar Games y
The Magnificents. Neil ha colaborado en innumerables ocasiones para gente como
Cristian Vogel,
Si Begg,
Mike Fellows,
Bill Youngman y
Tobias Schmidt compartiendo el proyecto
Sugar Experiment Station- con los que comparte pasión por el techno descoyuntado y sin formas reconocibles. Pasó seis años de su vida viviendo en New York y vagando por Brooklyn y Queens a la caza de material sensible para su música y demás ideas para sus directos desquiciados que han podido disfrutar en lugares tan dispares como
Unit (Tokio),
Rex (Paris),
Tresor (Berlín) o
Electrowerkz (Londres). Su propuesta como Dj maneja una serie de estilos tan diferentes como el bass-tech, el grime, el electro-techno, los ritmos rotos y el Miami bass con los que afronta unas sesiones catárticas y la mar de divertidas. Entre 2007 y 2008 se saca de esos breaks esquizoides un par de álbumes en
Planet Mu,
Restaurant Of Assassins y
Lord For £39, en los que Landstrumm coquetea con el dubstep más descacharrante y el grime más abrasivo.